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quiero escabiar hasta morirme y vomitar todas mis tripas y mi corazón y todo eso

my mind is
a big hunk of irrevocable nothing which touch and smell and hearing and sight keep hitting and chipping with sharp fatal tools
in an agony of sensual chisels i perform squirms of chrome and execute strides of cobalt
nevertheless i
feel that i cleverly am being altered that i slightly am becoming something a little different, in fact
myself
Hereupon helpless i utter lilac shreiks and scarlet bellowings.
written by e.e. cummings (via petrichour)
You do not have to be good.
You do not have to walk on your knees
for a hundred miles through the desert, repenting.
You only have to let the soft animal of your body
       love what it loves.
written by Mary Oliver, “Wild Geese” (via petrichour)

(Source: lifeinpoetry, via petrichour)

Your past is just a story. And once you realize this it has no power over you.
written by Chuck Palahniuk, Invisible Monsters (via pavorst)

(via omniscientlyeye)

Viví muchas cosas con vos, y por eso te quiero y por eso te extraño. Pero ya no me acuerdo bien de cómo sos, ni de cómo es tu voz, ni de cómo me mirabas o te reías. Nada de eso fue tan fuerte como la primera vez que te soñé: Estaba sentada en un bar esperando sin saber bien qué, hasta que llegaste y ahí me di cuenta. Entonces te acercaste y sin decir nada me diste nuestro primer beso. Me olvidé ahora de tu cara, pero sigo sintiendo tu barba pinchando dulcemente mi piel. Sigo temblando por ese tacto imaginario que me reveló el más profundo secreto de mis anhelos.

fue-go:

sdhfbvkwf
Beauty is unbearable, drives us to despair, offering us for a minute the glimpse of an eternity that we should like to stretch out over the whole of time.
written by Albert Camus (via petrichour)

(Source: samsaranmusing, via petrichour)

los vagabundos del amor

Ayer mientras de a poco me dormía, el fuerte viento me trajo el tren hasta mi cama. Allí tendida y cansada lo escuchaba y de mi pecho nacían poemas que todos al aire se dirigían: surgían como el vapor de la locomotora y viajaban como fragancias imposibles de tocar.
No recuerdo haber pensado en nada pues mi mente de a poco desfallecía, pero recuerdo haber sentido el temblor de mis manos queriendo aferrarse al sonido en la distancia.
Imaginaba mi Alma que perdía sus miedos, y hacía dibujos y figuras de las gentes que allí vagaban. Todas iban sin rumbo, viejas ancianas del dolor que, al subir a los vagones, abandonaban equipajes del ayer.
Quise huir hacia las vías bajo la oscura noche que sólo se ilumina con las velas de las casas campesinas, con las llamas de los cuerpos que sienten todavía.
Ya parada sobre el mundo pude divisar las tantas manos que por las ventanas se asomaban, pues yo llegaba tarde y corría.
Desde afuera se oían las carcajadas; y no eran éstas provocadas por las anécdotas pasadas, Nadie allí se había visto nunca, pero todos se conocían. Se hablaba del futuro y de las próximas paradas. Disfrutaban del ahora que en el viaje compartían. Y se tocaban se miraban se escuchaban, Tampoco estos pasajeros dormían: en el tren se hacían peñas de todos los colores y los que callados estaban observaban la luz sobre la luna y el baile del viento sobre el rocío del pasto.
Yo corría y corría, como nunca antes quise alcanzar tal cosa. Sólo podía comparar mi ansiedad con la de un sueño que nació para ser mío y que se va se va.
Por fin llegué a alcanzar una de las manos que alegre tironeaba por hacerme subir. Era este un tren que no frenaba: nunca para arrancar nunca para llegar. Había que subir, entonces, liviano y tener el valor de saltar cuando el corazón lo dispusiera. 
Los vagabundos del amor me levantaron. Me conquistaron. Me hicieron suya con palabras
La poesía echaba más y más vapor, y era tan perfecto aquel tren, lleno de esperanzas sin romper! Nadie recordaba ya las despedidas y como tazas vacías nos comenzamos a llenar.

Es el sueño más feliz que he tenido, el sueño más preciado por mi memoria. Yo seguía allí tendida y ya no era miserable en la profunda cama. Era nueva. Era mi sangre ahora de lluvia y tenía en los latidos el viento y las luces, las gentes y el tren. El día ya no era oscuro y mi pecho ya no era noche sino una vela prendida en la lejana casa campesina.

(Sueño de ayer - 07/05/13)

there is always somebody in the other room
who wonders what you are doing
there without them.
written by Charles Bukowski (via petrichour)

(via petrichour)